LA NARRACIÓN: EL NARRADOR
El autor de la narración cuenta la historia a través de un narrador. El narrador es quien selecciona y ordena los hecho, marca el tono de la narración y caracteriza los personajes.
Hay cuatro tipos de narrador, dos internos y dos externos:
- Interno protagonista: es el protagonista de la historia.
- Interno testigo: interviene en el relato pero no es el protagonista.
- Externo omnisciente: tiene un conocimiento de los hechos total y absoluto. Sabe lo que piensan y sienten los personajes.
- Externo observador: sólo cuenta lo que puede observar, muestra lo que ve.
NARRADOR INTERNO (PROTAGONISTA):
Me niego a corresponder, a representar el papel de esposa de alto status, que esconde su cansancio tras una sonrisa, lleva la batuta en conversaciones sin fuste, pasa bandejitas y se siente pagada de su trabajera con la típica frase: Has estado maravillosa, querida.
Carmen Martín Gaite, Nubosidad variable
NARRADOR INTERNO (TESTIGO):
Quisiera no haberle visto más que las manos, me hubiera bastado verlas cuando le di el cambio de los cien pesos y los dedos apretaron los billetes, trataron de acomodarlos y, en seguida, resolviéndose, hicieron una pelota achatada y la escondieron con pudor en un bolsillo del saco; me hubieran bastado aquellos movimientos sobre la madera llena de tajos rellenados con grasa y mugre para saber que no iba a curarse, que no conocía nada de donde sacar voluntad para curarse.
Onetti, Los adioses
NARRADOR EXTERNO (OMNISCIENTE):
La mañana del 4 de octubre, Gregorio Olías se levantó más temprano de lo habitual. Había pasado una noche confusa, y hacia el amanecer creyó soñar que un mensajero con antorcha se asomaba a la puerta para anunciarle que el día de la desgracia había llegado al fin.
Luis Landero, Juegos de la edad tardía
NARRADOR EXTERNO (OBJETIVISTA):
Luego se habían metido poco a poco las dos y se iban riendo, conforme el agua les subía por las piernas y el vientre y la cintura. Se detenían, mirándose, y las risas les crecían y se les contagiaban como un cosquilleo nervioso. Se salpicaron y se agarraron dando gritos, hasta que ambas estuvieron del todo mojadas, jadeantes de risa.
Rafael Sánchez Ferlosio, El Jarama

